Bosques bajo presión: Tala forestal en Ecatzingo y Atlautla amenaza santuario de la mariposa monarca
Escrito por Katherine Rodríguez el 30 de abril de 2026
“El año pasado estuve en ese mismo lugar, más o menos en la misma temporada. En aquel entonces ya había notado presencia de tala en el bosque, pero este año me sorprendió bastante por la cantidad de árboles que han cortado y los destrozos que están dejando”, narra una persona que recorre a menudo las áreas boscosas de los municipios de la región de los volcanes, refiriéndose particularmente a la deforestación en Ecatzingo y Atlautla.
“La afectación está en la colindancia de Ecatzingo y Atlautla, en el paraje conocido como Cerro de Xuchiquia. Todo el mundo lo ubica. Está a un kilómetro, kilómetro y medio por mucho, del Santuario de la Mariposa Monarca, en Joya Redonda”.
Vecinos y montañistas han advertido en múltiples oportunidades el agravamiento de la deforestación en esta área, que en los últimos meses se ha presentado con mayor frecuencia. A pesar de que oficialmente no se cuenta con una medición precisa de la zona afectada, el testimonio advierte que la desaparición de la cobertura vegetal y forestal es considerable. “Son decenas de hectáreas lo que se alcanza a observar, y eso porque uno no puede adentrarse más”, debido a lo accidentado del terreno aledaño a los senderos accesibles.
La deforestación en la región de los volcanes, que afecta directamente a las áreas boscosas, indispensables para la recarga de los mantos acuíferos, no es nueva ni aislada. En distintos puntos que rodean al Popocatépetl e Iztaccíhuatl, que conectan con territorios de Morelos y Puebla, esta práctica ha sido una constante a lo largo de los años y sus efectos son cada vez más evidentes. “He recorrido toda la ruta de Paso de Cortés, desde el lado de Puebla hacia el Estado de México y la poca colindancia que tenemos con el Estado de Morelos como con Tela del Volcán, Hueyapan y demás. Desde que tengo uso de memoria, en el tiempo que tengo recorriendo esas zonas, siempre ha sido visible la presencia de tala en los bosques”.
En sus recorridos más recientes ha sido testigo de las actividades directas sobre la cobertura forestal. “He visto cómo cargan camiones con madera ya cortada”.

Área boscosa afectada por la tala en la región de los volcanes, cerca del santuario de la mariposa monarca en el Municipio de Ecatzingo/ Foto: Especial.
Afortunadamente no ha tenido confrontaciones con las personas que se encuentran disponiendo del arbolado. Estas actividades son frecuentes en rutas donde antes predominaba el paisaje natural. Para las regiones como la Sierra Nevada y el denominado Bosque de Agua, el arbolado nativo que se extrae cumple un papel fundamental en la infiltración del agua de lluvia hacia el subsuelo. La pérdida de estos árboles, o su sustitución por especies que no corresponden al ecosistema, alteran este proceso y contribuyen a la disminución de manantiales y fuentes hídricas.
A la deforestación se suma el cambio de uso de suelo, donde áreas de bosque son reemplazadas por cultivos frutales como aguacate, durazno o ciruela. Aunque estas actividades representan una fuente de ingresos, también implican la pérdida de vegetación nativa y una presión adicional sobre los recursos naturales. “Están deforestando el bosque nativo para meter árboles frutales… No digo que sea malo, pero le están haciendo un daño muy grande a la naturaleza”, explica.
Según refiere, ha habido momentos en los que autoridades han intervenido tras denuncias comunitarias; sin embargo, estas acciones no han sido sostenidas. “Se envía vigilancia, patrullajes, incluso llega el ejército… pero es por un tiempo, se retiran y entonces vuelve la problemática”, explica. Actualmente, menciona que existe cierta cercanía con autoridades locales a través de campañas de reforestación. No obstante, advierte que estas acciones deben mantenerse en el tiempo y realizarse de manera adecuada para tener un impacto real en la recuperación del ecosistema.
La cercanía de las zonas deforestadas y alteradas en su estructura ecológica con el santuario de la mariposa monarca en las comunidades de Atlautla y Ecatzingo incrementa la preocupación. Este ecosistema local depende de condiciones específicas de humedad, temperatura y cobertura forestal para garantizar la supervivencia de la especie durante su hibernación. La tala y la degradación del bosque reduce la capacidad del entorno para mantener estos microclimas, lo que puede afectar directamente a las colonias de mariposas.
Si bien durante la temporada de invierno 2024-2025, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la World Wildlife Fund (WWF), dieron a conocer que la presencia de la mariposa monarca aumentó en un 99 por ciento, apreciación confirmada por el integrantes del Consejo de Vigilancia del Comisariado Ejidal de Atlautla, este fenómeno se debió a un mayor registro de huevos y larvas durante la reproducción en Estados Unidos ya que la primavera y el verano fueron menos secos que en 2024, además hubo menor sequía durante la migración hacia México, lo que provocó una elevada presencia de plantas con flores que proporcionaron néctar a la Monarca.
En el Estado de México se han identificado colonias dentro y fuera de la reserva, incluida una en Atlautla que ocupó sólo 0.08 hectáreas. Factores como la deforestación, el cambio de uso de suelo, la tala ilegal y las condiciones climáticas han impactado directamente su reproducción y migración, además de reducir la presencia de algodoncillo, planta esencial para su ciclo de vida. Aunque la mariposa monarca no está catalogada en peligro de extinción, especialistas advierten que su proceso de migración se encuentra en riesgo, lo que podría afectar su permanencia en los ecosistemas donde hiberna.
“Es fácil tirar un árbol en unas horas…pero no se promueve reforestar”. Mientras tanto, en los bosques de la zona volcanes, el paisaje continúa cambiando, y con él, las condiciones que sostienen uno de los ecosistemas más importantes del centro del países
Además, las mariposas monarca dependen de los bosques de oyamel para protegerse del frío y mantener condiciones estables durante su hibernación. La pérdida de estos árboles no solo reduce su refugio, sino que las expone a variaciones extremas de temperatura y humedad que puede provocar la muerte de colonias enteras.

Foto: Especial.
“Si no se hace algo a tiempo… podría ser la desaparición del santuario de mariposas monarca”.