CERRO DEL SACROMONTE: DESLIZAMIENTOS, CIERRE Y FALTA DE INFORMACIÓN

Escrito por el 16 de marzo de 2025

Durante la tarde del 29 de septiembre de 2024, en Amecameca, se registró una intensa lluvia que, en cuestión de minutos, inundó calles y avenidas de la cabecera municipal. Mientras el agua se acumulaba en las vialidades del centro, en lo alto del Cerro del Sacromonte la tormenta dejó su propia marca. En distintos puntos de la montaña se produjeron deslaves y zanjas que dirigieron el torrente y la tierra desprendida por la erosión a las partes bajas del cerro, enlodando la calle que rodea al perfil frontal del Sacromonte.

Días después, el gobierno municipal, en coordinación con Protección Civil y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), reportó la aparición de una grieta al costado del acceso utilizado por automóviles para ascender al santuario. Ante este hallazgo, el 02 de octubre, las autoridades determinaron restringir el acceso a la montaña “para prevenir cualquier incidente y garantizar la seguridad de visitantes y residentes”, de acuerdo al comunicado oficial emitido ese mismo día.

La restricción para el acceso se mantuvo durante los meses posteriores, abarcando también las recientes festividades del “Miércoles de Ceniza”, que en Amecameca son de particular importancia por el simbolismo y el arraigo histórico, donde personas de la comunidad y de otros estados ascienden al santuario del Señor del Sacromonte para recibir una cruz de ceniza en la frente y visitar al Cristo negro. Sin embargo, hasta el momento, las autoridades que determinaron el cierre del Parque Nacional no han compartido a detalle las causas de los deslizamientos, ni los procedimientos que implementarán para su restauración. 

“Ellos [el ayuntamiento] nos dijeron que el CENAPRED (Centro Nacional de Prevención de Desastres) fue el que había cerrado, y que solamente iban a abrir cuando cumplieran con un dictamen que ellos les habían requerido. Pero para eso se tenía que traer a especialistas. Entonces, nosotros como Asociación, narra Gerardo Páez, integrante de Sacromonte-Chalchiumomozco A.C., invitamos al Dr. Lorenzo Vázquez y al Dr. Gabriel Legorreta, que son geógrafos de la UNAM. Ambos son reconocidos en el ámbito académico, incluso a nivel internacional”. 

El 21 de enero, acompañados de la asociación civil, los investigadores inspeccionaron el Cerro del Sacromonte. “Hicimos todo el recorrido en la montaña y detectaron que hay una parte que sí está deslavada, pero no es un deslave que pueda arrasar, sino que son desplazamientos que tienen varios años activos y no es algo que ponga en peligro a la comunidad. En el caso de las zanjas que se encontraron, sobre todo la que apareció cerca del santuario, que es la más profunda, fueron provocadas por construcciones mal ejecutadas en el santuario. Hicieron una cisterna y encauzaron el drenaje hacia ese lugar, entonces toda el agua que baja hizo una zanja profunda, como de dos metros, pero tampoco es un peligro de un deslave mayor”. Luego de la inspección, los geógrafos realizaron un informe de los deslizamientos encontrados. En él, plantearon también algunas alternativas para restaurar las áreas afectadas e impedir que se agraven. 

“Cuando nos dieron el informe [los geógrafos] dijeron que no podían hacerlo de manera oficial, porque eso lo tenía que resolver el ayuntamiento o las autoridades del Parque, ya que ellos no podían hacerse responsables de emitir un dictámen. Incluso nosotros como Asociación tampoco podíamos solicitarlo, porque no somos una institución de gobierno. […] Ellos nos dieron su opinión como profesionales”.

Las restricciones para el acceso a la montaña se aplicaron de manera definitiva, sin oportunidad para el desarrollo de los antiguos rituales comunitarios, como aquellos dedicados a las peticiones por el inicio de la siembra. 

“Hacemos una procesión que comienza por la calle de San Juan, subimos al cerro donde hay unas cruces, rezamos y llevamos en recorrido una imagen del Sacromonte y unas mazorcas. Seguimos con otra cruz y culminamos con una danza que se hace dentro del santuario, pero como está cerrado, la hicimos en la periferia del bosque. Ese día nos echaron a la policía, a los guardias del parque; un operativo como para agarrar a un criminal. […] En todos estos meses no han hecho nada, cerraron el Parque porque sí, no han dado una explicación a la comunidad y ahora nos hacen esto, a los que sí hacemos algo. A los que tratamos de informar, a los que mantenemos vigilado, porque también hemos encontrado rastros de saqueo arqueológico que no había, robo de aves, árboles, heno. Y nosotros lo hemos descuidado por dejárselo a ellos. […]  Nos bajaron escoltados con policías armados. Éramos un grupo como de veinte personas, entre niños, ancianos, personas de la comunidad que participan en los rituales de petición de lluvias. Es indignante que sucedan estas cosas”.

 

Foto: Gobierno de Amecameca


Sobre el informe de procesos gravitacionales o deslizamientos

El informe de los geógrafos que Sacromonte-Chalchiumomozco hizo público el 27 de febrero, y que más tarde el gobierno municipal replicó como propio, recomienda mantener cercadas algunas secciones con aparición de grietas y deslizamientos “hasta no haberse realizado la corrección necesaria”, para lo que se requiere “un trabajo inmediato y urgente de estabilización, de lo contrario, el daño será mayor en costo económico y patrimonial”.

En cuanto al deslizamiento del ascenso para automóviles y el más conocido por la comunidad, ya que a partir de su aparición se restringió el acceso a la montaña, tiene una longitud aproximada de 17 metros y profundidad de un metro, el cual se relaciona “con una mala canalización de agua”. Para atender esta afectación “es necesario realizar obras de apuntalamiento, canalizar el agua para su dispersión lenta” y disminuir la inclinación para reducir la erosión, reforestar la ladera y controlar el área por donde bajan los escombros usando técnicas de estabilización del suelo. “De no hacerse, se espera una destrucción mayor del camino y una profundización del deslizamiento”.

El cerro está hecho de tepetate y tierra amarilla, su suelo erosionado se suelta en la temporada de secas, aún más en las áreas donde no hay vegetación. Para cuando llegan las lluvias, esta tierra mojada se convierte en flujos de escombros que hunden la tierra, crean zanjas y deslizan el lodo resultante hacia las partes bajas. El tipo de suelo de la montaña absorbe una buena cantidad del líquido, pero en los encharcamientos, donde el agua se estanca y no es correctamente direccionada, aparecen zanjas por las que desciende la lluvia. “Existe el riesgo de que se siga agrietando -continúa Gerardo-, pero no se va a abrir y se va a venir el bordo. Se va a hacer una barranca que afectará a la estructura del santuario y parte del cerro; son zanjas por donde corre el agua. Pero no hay un peligro de que se desjage el cerro. Si de verdad fuera a pasar eso, ¿por qué mantienen las escuelas abiertas?, ¿por qué hicieron la feria al lado del cerro? […] Esto también representa un atentado a la cultura de la comunidad, que cierren sin dar alguna explicación. 

El cierre del Cerro del Sacromonte y la desvinculación de las autoridades encargadas del cuidado de la montaña con la Asociación Civil, acrecentó su abandono. La temporada de secas deja al descubierto una vez más la reducida cantidad de vegetación. Su pérdida de densidad vegetal, la prohibición de ingreso al cerro, junto con la inacción gubernamental, afectan el uso ritual y lúdico de la montaña, sin dejar de lado la degradación ecosistémica de la que ha sido objeto por varios años.  “Algo que debemos pelear en la comunidad es el espacio público, no nos lo pueden arrebatar».  

Te aseguro que, si desde antes hubieran dicho por qué está cerrado, la misma gente lo hubiera compuesto.


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